Como ya es costumbre; El viejo monasterio y posada de la Fresneda volvió a acogernos; Calatravos (gracias a ellos que consiguen permisos para disfrutar de estos parajes); Cancerberos; Jaume, Lluis y sus perros; y una breve estancia de los Almogàvers de Prades hicieron del finde uno de esos a recordar.
Nos hizo un tiempo explendido!!
Y por fín estrené el bastidor de tablet weaving; regalo que Gonzalo me hizo tiempo atrás.
Las tiendas; que se nos están quedando pequeñas
El toldo; una gran inversión
Cuisine
Las horas de sol se agredecen; y la sombra es imprescindible!
Gracias a Arturo y las chicas, que tuvieron paciencia y me soportaron mientras conseguía dominar el trasto! =)



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